Al igual que silbar cerca de un escenario o tejer
próximos al mismo, existe la convicción que llevar prendas amarillas en el teatro puede traer mala
suerte. ¿De dónde proviene esta creencia?
El 17 de Febrero de 1673, mientras se representaba la
obra por cuarta vez, Moliére sufrió un peligroso ataque de tos que le ocasionó
la rotura de una vena, de la cuál manó sangre que fue tintando de rojo el traje
amarillo que vestía. Tras perder el conocimiento, falleció a las pocas horas en
su casa, y no en el escenario como suele afirmar la leyenda.
Este parece ser
el motivo por el que no les gusta este color.